3.1. Valoración general
La experiencia desarrollada durante las ocho semanas de prácticas en el IES Leopoldo Queipo me ha permitido conocer el centro desde su dimensión institucional, pedagógica y humana. Mi valoración global del instituto es claramente positiva.
Desde el primer día, la acogida por parte del equipo directivo fue cuidada y estructurada: todos los estudiantes del MAES fuimos recibidos en una sala de reuniones donde se nos explicó la organización general del centro, el número aproximado de profesorado y alumnado, y las normas básicas de funcionamiento. Esta bienvenida institucional facilitó considerablemente la integración inicial en un centro de dimensiones y complejidad notables.
A nivel organizativo, el instituto demuestra una gran capacidad de gestión. La coordinación entre los distintos órganos colegiados (CCP, departamentos, reuniones de tutores, comisión de convivencia) es real y efectiva, y no meramente burocrática. Pude comprobarlo personalmente al asistir a reuniones del Departamento de Física y Química, donde se debatían con rigor las fechas de recuperación, los criterios de calificación y el seguimiento de la programación. Asimismo, la asistencia a las sesiones de evaluación me permitió constatar que las decisiones sobre el alumnado no se toman de forma aislada, sino en equipo, valorando aspectos académicos, actitudinales y personales de cada estudiante (IES Leopoldo Queipo, 2025).
La labor tutorial de mi tutora, Marina Pérez Bernet, merece una mención especial. Su práctica docente combina con naturalidad la exigencia académica con la sensibilidad humana. Durante mis prácticas, la observé gestionar con empatía situaciones delicadas, como la comunicación con familias en casos de bajo rendimiento, la atención individualizada a un alumno con TEA o la búsqueda de alternativas formativas para un estudiante de Bachillerato con absentismo prolongado. Su ejemplo me ha demostrado que la docencia no se reduce a la transmisión de contenidos, sino que implica acompañar, escuchar y tomar decisiones pedagógicas complejas de forma constante.
En cuanto a la convivencia, considero que el centro ha encontrado un equilibrio razonable entre normativa y flexibilidad. El Plan de Convivencia es un documento vivo que no se limita a sancionar, sino que apuesta por medidas preventivas y educativas como el Aula de Convivencia, el Proyecto Alumnado Tutor o las actividades estructuradas en los recreos (IES Leopoldo Queipo, 2017). Esta filosofía se traduce en un clima escolar que, aunque mejorable en ciertos grupos, es globalmente respetuoso y funcional.
Por último, la participación del centro en programas como PROA+ evidencia un compromiso institucional con la equidad educativa y con la atención al alumnado en situación de vulnerabilidad socioeducativa (IES Leopoldo Queipo, 2025). Esta apuesta estratégica resulta coherente con el contexto socioeconómico del centro, donde la compensación de desigualdades constituye un reto pedagógico diario.
3.1. Valoración general
Las ocho semanas de prácticas que realicé en el IES Leopoldo Queipo me brindaron la oportunidad de conocer el centro desde múltiples perspectivas: institucional, pedagógica y humana. Mi evaluación general del instituto es claramente positiva.
Desde mi llegada, el equipo directivo organizó una recepción estructurada y bien planificada: recibieron a todos los estudiantes del MAES en una sala de reuniones donde nos presentaron la organización general del centro, el número aproximado de profesores y alumnos, y las normas básicas de funcionamiento. Esta bienvenida institucional hizo que la integración inicial fuera mucho más sencilla en un centro de tamaño y complejidad considerables.
En términos de organización, el instituto muestra una excelente capacidad de gestión. La coordinación entre los diferentes órganos colegiados (CCP, departamentos, reuniones de tutores, comisión de convivencia) funciona de manera real y efectiva, no solo como un trámite burocrático. Pude verificarlo directamente al participar en reuniones del Departamento de Física y Química, donde se discutían con seriedad las fechas de recuperación, los criterios de calificación y el seguimiento de la programación. También, al asistir a las sesiones de evaluación, confirmé que las decisiones sobre el alumnado no se toman de manera individual, sino en equipo, considerando aspectos académicos, actitudinales y personales de cada estudiante (IES Leopoldo Queipo, 2025).
El trabajo tutorial de mi tutora, Marina Pérez Bernet, merece reconocimiento especial. Su práctica docente integra de manera natural la exigencia académica con la sensibilidad humana. Durante mis prácticas, la vi manejar con empatía situaciones complicadas, como la comunicación con familias en casos de bajo rendimiento, la atención personalizada a un alumno con TEA o la búsqueda de alternativas formativas para un estudiante de Bachillerato con absentismo prolongado. Su ejemplo me ha enseñado que la docencia va más allá de transmitir contenidos, sino que requiere acompañar, escuchar y tomar decisiones pedagógicas complejas de manera constante.
Respecto a la convivencia, creo que el centro ha logrado un equilibrio apropiado entre normativa y flexibilidad. El Plan de Convivencia funciona como un documento activo que no solo se enfoca en sancionar, sino que prioriza medidas preventivas y educativas como el Aula de Convivencia, el Proyecto Alumnado Tutor o las actividades estructuradas en los recreos (IES Leopoldo Queipo, 2017). Esta filosofía se refleja en un ambiente escolar que, aunque puede mejorar en ciertos grupos, es generalmente respetuoso y funcional.
Finalmente, la participación del centro en programas como PROA+ demuestra un compromiso institucional con la equidad educativa y con la atención al alumnado en situación de vulnerabilidad socioeducativa (IES Leopoldo Queipo, 2025). Esta decisión estratégica es coherente con el contexto socioeconómico del centro, donde la compensación de desigualdades representa un desafío pedagógico cotidiano.